SAN JOSÉ

Los evangelios no nos dicen mucho acerca de San José, pero lo que leemos en San Mateo y San Lucas es suficiente para hacernos una idea exacta de la importancia que revistió este hombre en el plan de la Redención.

En ocasión de la anunciación, San Lucas nos dice que la Virgen de Nazaret estaba “desposada con un hombre llamado José” (Lc 1,27).

 

Por su parte, San Mateo nos refiere la aparición en sueños del Angel del Señor, que le dice: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús. Porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21).

 

“Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer” (Mt 1, 21).

 

José, “siendo hombre justo” (Mt 1,19), obedece al Señor y entra concientemente  en el misterio de la Redención. “De este misterio Divino José es, junto a María, el primer depositario” (Redemptoris Custos).

 

Estando cerca del nacimiento de Jesús, para obedecer a una ley imperial de empadronamiento, José y María van a Belén.

 

En un momento tan importante de la Redención cual es el nacimiento de Jesús, no podía estar ausente el que el Padre había escogido como representante, José el esposo de María.

 

Luego, “Siendo la circuncisión del hijo el primer deber religioso del padre. José con este rito (Lc. 2, 21) ejercitó su derecho –deber respecto a Jesús” (R. C., 11).

 

En la circuncisión, José impone al niño el nombre de Jesús. Este Nombre es el único en el que se halla la salvación (He 4,12); y  a José le había sido revelado el significado: “Y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de su pecados” (Mt.1 21). Al imponer su nombre, José declara su paternidad legal sobré Jesús y, al proclamar el nombre proclama también su misión salvadora” (R.C., 12).

 

También San Lucas nos narra la presentación de Jesús al Templo. José está presente, viviendo con María lo que los dos ancianos, Simeón y Ana, decían del niño: “Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía d él” (Lc 2, 33)

 

Más tarde encontramos la Sagrada Familia en grandes apuros. Una vez más el Angel del Señor se aparece en sueños a José y le dice: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle” (Mt 2, 13).

 

A la muerte de Herodes otra vez el Angel le avisó a José que regrese a la tierra de Israel (Mt 2, 19-21).

 

Luego sucede la perdida de Jesús en ocasión de su peregrinación al templo de Jerusalén. Al encontrarlo, María le dice: “Hijo, ¿Por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. El les dijo: “Y ¿Por qué me buscabais? ¿No sabías que yo debía estar en la casa de mi padre?” Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. “Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivió sujeto a ellos” (Lc 2,48-51).

 

He aquí todo lo que dicen los evangelistas acerca de José. Para conocer mejor a este extraordinario “hombre de Dios”, conviene leer la Exhortación Apostólica “Redemptoris Custos” del papa Juan Pablo II.

 

 

 

 

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